"¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar? " Hellen keller
Nos encontramos en la era del talento. Tiempo en el que se nos exige saber, demostrar, crear, y desarrollar. Además de conocernos y ser diferentes.
Se hace bastante complicado cuando no nos han educado el talento, no nos han enseñado a detectarlo y mucho menos a potenciarlo.
Ahora comienza nuestro camino de descubrimiento, el despertar del talento, para llegar a ser aquello que queremos ser.
No cabe duda de la importancia de establecer un entorno emocional positivo para nuestro bienestar y el desarrollo positivo de los niños. Tenemos que tener la capacidad de observar qué hace bien, con qué disfruta, que le hace fluir (flow), y favorecer la expresión de su talento. Facilitar las circunstancias para que el niño pueda desarrollar, con constancia y esfuerzo, aquello para lo que ha nacido.
Muchas personas nunca llegan a conocerse a sí mismos, ni conocen sus talentos; ¿los conoces tú? Hay personas que creen que no son buenas en nada, y se resignan.
La educación, a veces, lejos de potenciarlas, aleja a las personas de sus talentos naturales. Desde la familia y la escuela, debemos aprender a crear las circunstancias adecuadas para que esos talentos afloren, salgan a la luz, y ayudar a los niños a encontrarlos en sí mismos.
Uno de los mayores errores que cometemos los padres y educadores, es imponer actividades que consideramos necesitan los niños, en vez observarlos, conocerlos, y preguntarles a ellos qué les gusta. Podemos reflexionar sobre qué enseñanzas estamos priorizando en el sistema educativo, cómo atendemos a las diferencias individuales, cómo potenciamos el talento. Sin duda, reflexiones que supondrán el primer paso para el cambio: aprender a valorar y a desarrollar el talento y la creatividad.
Y entonces aparece la pasión. Las personas son buenas en las cosas que realmente les gusta y les apasiona. La pasión, tal y como recoge Robinson, es ese deseo irracional que nos desborda, que domina nuestro comportamiento. Es "el elemento", el punto en el que el talento innato, se une a la pasión personal. En ese momento, trabajamos sin cansancio y con gran creatividad. Lástima que muchas personas morirán sin conocer "su elemento". Tanto los colegios como las empresas, deberían ayudar a las personas a encontrar su elemento, para contribuir a su desarrollo y plenitud.
"La mente intuitiva es un regalo sagrado, y la mente racional es un fiel sirviente; hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el regalo" Albert Einstein.
¿Qué podemos hacer para valorar ese regalo, que es la intuición, la creatividad, el talento?.
(Fragmento del libro #QuienEresTu, a la venta 4 de Junio)















